domingo, 13 de febrero de 2011

Díselo con Casio


















Una noche de aquellas en las que vagaba sin rumbo por la ciudad condal, me topé con un mercadillo nocturno, de objetos encontrados en la basura. Cintas de cassete, VHS, zapatos viejos, novelas antiguas, etc.


Cual fue mi sorpresa cuando de repente apareció ante mis ojos la maravillosa agenda "Casio Club" o "Casio C-300" con la que tan buenos momentos pasé en mi niñez.


No pude resistirme a comprarla, sé que iba a ser un trasto más, algo que apenas usaría, pero no podía evitarlo. Soy un romántico. 


Le pregunte al moro cuanto valia. Cinco euros. De puta madre.


No estaba seguro si funcionaría, pero siempre he confiado en Casio. Si sus relojes tienen una autonomía desmesurada, (te lo regalan en la comunión y no se te gasta la pila, hasta que tienes hijos, luego le cambias la pila y ya tienes regalo de comunión para tu hijo).
Son sumergibles 50m, 100m, 500m y a prueba de cualquier golpe y/o catastrofe de toda índole.
Esta agenda no iba a ser menos.


Llegué a casa, le puse las pilas y... ¡funcionó!


Que recuerdos volver a ver su menú, su sonido. 
Que bella es la nostalgia.


Nunca conocí a otra persona que la tuviera, para intercambiar unos mensajes con su tecnología infrarroja.


Aún la espero...



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